miércoles, abril 14

RIMA XIV


Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos,
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura, orlada en el fuego,
que flota y ciega si se mira al sol.

Adondequiera que la vista clavo,
torno a ver tus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:
unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir;
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos
pero a dónde me arrastran, no lo sé.

2 comentarios:

Asdi dijo...

Cómo no, Bécquer xD
*Imitando a Araceli* Tú, el poeta!! Magdaleno!!

Oye, qué es de ti? Que no sé nada de tu vida desde el día de la cabra! ò_ó
Este finde estuve por Madrid y pasé por tu facultad, pero la mía es más graaaandeee :D

Lagartija_Nick dijo...

Que bonico poeeee-e-e-ema!!

:*